En caminos rectos el atajo es despeñadero


J.M. Rodríguez

Saber que los gringos sólo necesiten una excusa para mandarnos sus contratistas de guerra, me agobia. Y más aún tener la certidumbre que la encontraran. Escuchen a J.V. Rangel, mucho menos tremendista que yo: En la situación que vive el país no tiene cabida lo impredecible. Preferible es prever a flotar, irresponsablemente, en la desprevención…

El recién develado intento golpista, fue sólo globo de ensayo. Los estrategas gringos, y ¡vaya que los tienen! se la pasan construyendo diferentes escenarios y los prueban. Luego hacen los ajustes necesarios. Los daños son para nosotros y también para la oposición, golpista por enajenación, a los que sacrifican prueba tras prueba.

El proceso que hemos llevado adelante durante 15 años, tenía un rumbo realista prefijado, no era el mundo de la eterna felicidad, que es sólo una ilusión, sino el de la mayor felicidad posible. Sin embargo, los poderosos sectores minoritarios de la sociedad saben que ese rumbo les hace perder la única felicidad que ellos entienden, la del poder.

Por eso chantajean con algo inaudito: consenso o transición. Como para ellos el socialismo es un fracaso, el acuerdo que quieren es que cese la injerencia del Estado en el libre mercado. Así lo exigen los poderes internacionales, los jefes empresariales y los intelectuales reblandecidos (los más vergonzantes). Sólo así permitirán que la sociedad funcione con normalidad pacífica. Es decir, o cedes o te coñaceo.

Saben que la gente termina agotada por la constante zozobra, apuestan a que la angustia desmoronará enterezas. Por eso no nos dan cuartel, nos obligan a dar vueltas y revueltas para eludir sus poderosos cañones mediáticos. Y cuando los caminos son enredados, es fácil perder el rumbo. Los caminantes, en desespero, buscarán atajos. Si por obstinados no lo hacen, lo harán entonces sus acosadores.

El camino al socialismo debe ir derecho por la fila del cerro. Chávez siempre les advertía que mientras más nos ataquen más nos radicalizaremos. El socialismo sólo dialoga con quien lo reconoce.

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