Bien Presidente Ollanta Humala Tasso, honrando la palabra empeñada (+ Vídeo)


por César Aching Guzmán

El día de ayer el Presidente Ollanta Humala Tasso, Comandante en retiro de las filas del ejército peruano, recibió de las autoridades del Jurado Nacional de Elecciones – JNE, sus credenciales de Presidente electo del Perú. En este acto de legitimación, de la votación popular en contra de los poderes fácticos, el flamante Presidente Constitucional de todos los peruanos, ratificó que gobernará con el programa por el que votaron la mayoría de los peruanos y que no lo cambiará, como hicieron sus predecesores (Fujimori, Toledo y Alan García).

Parte importante en la educación de nuestros niños  es el ejemplo que irradian sus autoridades y mucho más la de quien ejerce función como Presidente de la República y Jefe Supremo de nuestras Fuerzas Armadas y Policía Nacional. Digo los niños, pues los cambios se darán a través de nuevas generaciones que se eduquen con el ejemplo de sus mandatarios.

Lo que haga el Presidente Ollanta Humala, tendrá mucha repercusión en el comportamiento de sus subalternos. Debe desterrarse la cultura del “pendejo”, de aquel que dice una cosa y hace otra; debe rescatarse el concepto de la palabra empeñada tan venida a menos en los anteriores presidentes que hicieron de la mentira y la mecida una institución, de la puntualidad una mera referencia, del saqueo del patrimonio nacional como acción de “éxito” en la gestión, del boato y dispendio como la mejor terapia para quitarse el estrés

El hecho de que el Presidente Ollanta Humala haya confirmado “…que gobernará con el programa por el que votó la mayoría y que su compromiso es con el pueblo que lo llevó a la Presidencia y no con los grupos económicos”; agregando además, “Debe acabar la práctica muy común de que termina gobernando un programa que no ha ganado, porque un principio básico que hace legítima la democracia es que se cumplan las promesas y llevar a la práctica el programa por el que votó el pueblo”, es reconfortante para todos aquellos que hemos luchado desde nuestros modestos espacios para esta gran conquista popular; justifica con creces la abnegación desplegada y nos reafirma en apoyarlo por el difícil camino que deberá transitar para cumplir con su palabra.

Antes de asumir el cargo ya empezó la campaña en su contra y la labor de ablandamiento de los grupos económicos de poder que apostaron por la candidata de la corrupción y el crimen institucionalizado; los primeros piden ahora que cumpla con lo ofrecido, dicen también que ya entregó el gas a Chile, sin mencionar el contexto, en el cual agregó a su ofrecimiento que se exportaría a Chile siempre y cuando sea satisfecho el mercado interno. Los segundos, quieren que cambie todo para que nada cambie, es decir, pretenden poner en el gobierno a sus tecnócratas venales y entreguista de nuestras riquezas. No debemos olvidar Fujimori fue elegido por que era técnico y ofreció honradez, tecnología y trabajo;  sabemos bien cómo terminó y que pretendió imponer una dinastía mafiosa en el Perú.

Para cumplir las metas de gobierno el Presidente necesita peruanos comprometidos con el cambio y dispuestos a luchar contra el más caro de los males de nuestra política: la corrupción; este es el cáncer que carcome nuestra patria en todos sus  estratos: arriba y abajo, públicos y empresarios privados, fundamentalmente los “grandes” empresarios.

No debe olvidarse  la sentencia de los versos de César vallejo en su poema ¡Cuídate, España!

¡Cuídate, España, de tu propia España!

¡Cuídate de la hoz sin el martillo,

cuídate del martillo sin la hoz!

¡Cuídate de la víctima a pesar suyo,

del verdugo a pesar suyo

y del indiferente a pesar suyo!

¡Cuídate del que, antes de que cante el gallo,

negárate tres veces,

y del que te negó, después, tres veces!

¡Cuídate de las calaveras sin las tibias,

y de las tibias sin las calaveras!

¡Cuídate de los nuevos poderosos!

¡Cuídate del que come tus cadáveres,

del que devora muertos a tus vivos!

¡Cuídate del leal ciento por ciento!

¡Cuídate del cielo más acá del aire

y cuídate del aire más allá del cielo!

¡Cuídate de los que te aman!

¡Cuídate de tus héroes!

¡Cuídate de tus muertos!

¡Cuídate de la República!

¡Cuídate del futuro!…